No envejezcas así, Mario
César Hildebrandt
Publicado en “Hildebrandt en sus trece” Nº 99, pp 6 y 7. 23 marzo 2012
A todos nos trabaja el tiempo, nos roen los años, nos vuelan las horas como moscas. Yo mismo he llegado a ser un repentino aprendiz de viejo. Un viejo, en suma. Pero un viejo que se resiste y se resistirá a que el tiempo me convierta en un tonto reconciliado con el mundo. La rebeldía es el mejor antioxidante. Si alguna cosa buena puedo decir de mí es que no estoy dispuesto a transar con la claque de quienes cortan el jamón. No me da la gana. Si la cordura consiste en ser neutral, opto por la locura. Si la sensatez es la segunda acepción de la palabra miedo, quiero morir en mis trece. Por todas estas consideraciones, la verdad es que me preocupa la vejez de Mario Vargas Llosa.





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